Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como “Pequeño J” (20), cumple su detención en una celda del Complejo Penitenciario de Adultos Mayores N° 24 en Marcos Paz. No podrá ser trasladado a otro penal hasta el 10 de septiembre, cuando alcance la mayoría de edad.
Aunque está solo, asegura que su situación actual es mejor que en Perú, donde permaneció detenido siete meses antes de ser extraditado a Argentina como presunto coautor del triple crimen de Morena Verdi (20), Brenda del Castillo (20) y Lara Gutiérrez (15).
En el penal peruano de Cañete recibía solo media taza diaria de arroz y fue rapado, lo que le hizo perder peso. Su aspecto ha cambiado desde que fue detenido. En Marcos Paz, a cargo del Servicio Penitenciario Federal (SPF), realiza ejercicio matutino y, aunque no está incomunicado, no tiene contacto con otros pabellones.
Tampoco se le permite comunicación con su familia y sus encuentros con su abogado, Lucas Contreras Alderete, se limitan a visitas presenciales los sábados, principalmente para informarle sobre el avance de la causa.
“Me está costando sobrellevar esto porque es la primera vez que estoy en un penal. Por la gente y por segunda vez, lamento mucho lo que les pasó a Brenda, Lara y Morena, porque yo no sabía lo que iba a pasarles”, declaró Valverde Victoriano a Clarín.
Actualmente, “Pequeño J” sostiene que está “bien” y se esfuerza “por estar mental y físicamente en buenas condiciones y esperar que todo esto pase”.
Recientemente se enteró de su procesamiento y del embargo por mil millones de pesos dictado por el juez federal de Morón, Jorge Rodríguez.
En su ampliación de indagatoria, describió encuentros con Lara, Morena y un hombre apodado “Gordo”, aún no identificado. Relató que conversaba con Morena sobre su trabajo, que ejercía la prostitución, y con Lara y “Gordo” sobre una supuesta fiesta que finalmente terminó en el lugar donde se hallaron los cuerpos de las jóvenes, en Florencio Varela.
Sobre el día 19 de septiembre, cuando fueron asesinadas, narró que estuvo en Laferrere hasta la tarde y luego realizó un mandado acompañado por “Gordo”. Detalló que después regresó a la villa, comió y quedó jugando hasta que llegó la madrugada, cuando aparecieron Matías Ozorio y otro hombre no identificado.
Al conocer la muerte de las víctimas, “Pequeño J” huyó con Ozorio, cruzaron ilegalmente a Bolivia y luego llegaron a Perú, donde se separaron. En Perú, Valverde Victoriano contactó a su familia y decidió continuar por su cuenta debido a un pedido de captura internacional.
El joven también mencionó que, antes de separarse, preguntó a Ozorio qué había ocurrido con las tres jóvenes, a lo que le respondieron que “solo cumplió con lo requerido por Miguel Ángel” y que al llegar a la casa “ya estaba todo armado”.
Respecto a Miguel Ángel Villanueva Silva, a quien llamó “el jefe”, afirmó no saber si él respondía a alguien, pues la comunicación era a través de “Gordo”, quien era muy celoso con sus amistades.
Sobre su trayecto hacia Perú, explicó los detalles de su cruce ilegal por la frontera y su viaje hasta ser detenido en el peaje de Pucusana. En la comisaría volvió a encontrarse con Ozorio, detenido horas antes en Lima.
Aconsejado por su abogado peruano, “Pequeño J” permaneció detenido en ese país para evitar riesgos en Argentina. Tras siete meses fue extraditado y puesto a disposición de la Justicia argentina.
El joven reitera que desconocía lo que sucedería con Brenda, Morena y Lara. “Pensé que era una fiesta en verdad, porque Miguel y el Gordo querían pasarla bien, pero lamentablemente pasó algo inimaginable y muy lamentable. Es algo feo lo que hicieron a estas tres mujeres”, afirmó.
Además, expresó que tiene en Perú a su madre y dos hermanas, una de ellas de la misma edad que Lara, y que no puede imaginar el dolor que sentiría si les ocurriera algo similar. Recordó que a los 14 años perdió a su padre y comprendió el sufrimiento de las familias de las víctimas, por lo que pidió disculpas nuevamente.
El viernes 12, el juez federal de Morón, Jorge Rodríguez, procesó a “Pequeño J” con prisión preventiva y le dictó un embargo de mil millones de pesos. En su fallo, la Justicia añadió las hipótesis de trata y explotación sexual, y lavado de activos.
El magistrado entendió que el joven aportó en diversas etapas del delito: “desde la planificación previa, la logística de captación y traslado de las víctimas, el aseguramiento del lugar de cautiverio, hasta el control y sometimiento de las mismas en el inmueble donde fueron privadas de su libertad y posteriormente asesinadas”.
Morena, Lara y Brenda fueron halladas asesinadas el 19 de septiembre del año pasado en una vivienda del barrio Villa Vatteone, Florencio Varela.
Según la Justicia, los homicidios están vinculados a una “venganza por la supuesta sustracción de estupefacientes”. Sin embargo, el juez advierte que el crimen podría formar parte de un entramado más amplio relacionado con disputas internas y represalias dentro de una red narco-criminal que incluía actividades de trata y lavado de activos.
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